La politiquería lleva rumbo al patíbulo al equipo económico del Gobierno: todo el esfuerzo en torno a la Tributaria 3.0 parece esfumarse

Sería la tercera vez que el expresidente Uribe manosearía el trabajo técnico del ministro Carrasquilla. El problema está en que la “contrapropuesta” que ya tiene casi cocinada el exmandatario con otros partidos como Cambio Radical, el Partido Liberal y el Partido Conservador está invadiendo terrenos propios del Banco de la República, que por Constitución es una entidad independiente y autónoma. Según las cuentas, el proyecto trasquilado como quieren los políticos generaría apenas $12 billones, pero, como la idea es mantener las ayudas sociales que se dieron por cuenta de la pandemia, la solución fiscal no se lograría. No se sabe, además, de dónde saldrán los $5 billones de utilidades anticipadas del Emisor, que propone Uribe, si se tiene en cuenta que ya el Gobierno echó mano de $3,5 billones de $6,6 billones de las ganancias que dejó en 2020 y sabiendo que para el 2021 lo que va a arrojar el banco son pérdidas. Todo parece indicar que Carrasquilla estaría próximo a abandonar el barco. De hecho, ya empiezan a sonar nombres como el de Carlos Gustavo Cano, quien es muy apreciado tanto por políticos como por economistas, para sucederlo.

Por  Héctor Hernández M.

Primera Página - Agencia de Noticias -

Bogotá.- Muchos economistas no entienden cómo Alberto Carrasquilla Barrera se volvió a encaramar en la ventolera de ser ministro de Hacienda del actual Gobierno, profundamente influenciado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien fue el que movió la candidatura del hoy presidente de la República, Iván Duque Márquez.

Y mucho menos se explica cómo Carrasquilla es aún ministro cuando el mismo Duque, atendiendo un llamado de Uribe en 2018, hizo cambiar lo que pintaba ser una Reforma Tributaria estructural por una pandita reforma llamada Ley de Financiamiento.

En 2006, mientras Carrasquilla, como ministro de Hacienda del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, anunciaba su primera Reforma Tributaria estructural, este mandatario, por la tarde, lo desautorizaba ante la opinión pública. Fue la primera manoseada. Pese a este inconveniente, Carrasquilla siguió un tiempo en el cargo.

Para la campaña presidencial de 2018, no obstante el desaire de 2006, siguió trabajando con el expresidente Uribe como el líder económico de la entonces candidatura de Duque Márquez. Se suponía que el candidato ya convertido en presidente les haría caso a todas las recomendaciones económicas de Carrasquilla.

Fue así como, en el segundo semestre de 2018, se le vio impulsado a Alberto Carrasquilla, ya como ministro de Duque, para sacar adelante la anhelada Reforma Tributaria estructural, que no había podido tramitar en 2006. Pero volvió otra vez el expresidente Uribe a asomar las narices e hizo que el jefe de Estado naufragara la iniciativa y la cambiara por una Ley de Financiamiento. Así se constituyó la segunda manoseada.

Cuando la Corte Constitucional hundió la Ley de Financiamiento y obligó al Gobierno a impulsar la Ley de Crecimiento Económico, Carrasquilla no pudo hacer mayor cosa en materia tributaria y prácticamente quedó la misma reforma pandita del año anterior.

A raíz de la pandemia, Alberto Carrasquilla tuvo que ingeniárselas para financiar la avalancha de gasto social que se vino encima. Muchos dicen que, si no hubiese sido por el Covid-19, Carrasquilla habría dejado el cargo y se habría ido a un organismo multilateral. Por ejemplo, al Banco Interamericano de Desarrollo, como economista jefe.

Sin embargo, se aguantó las ganas y, a cambio, el Gobierno quiso promoverlo como gerente general del Banco de la República, expedición en la que el presidente Duque fracasó, porque la Junta del Emisor eligió a Leonardo Villar.

Ya entrado en gastos el Gobierno, y teniendo un enorme hueco fiscal, los organismos multilaterales y los economistas empezaron a plantear la necesidad de hacer una seria Reforma Tributaria para, no solamente financiar el gasto social y las nuevas obligaciones que se desprendieron de la crisis del Covid-19, sino para arreglarle el camino al país en materia tributaria hacia el futuro. Todo parecía indicar que la pista de despegue de una Reforma Tributaria estructural estaba lista y que contaba con el respaldo pleno del presidente Duque Márquez, así este públicamente no diese mayores puntadas.

SOLIDARIDAD SOSTENIBLE

Fue así como nació el proyecto de Ley de Solidaridad Sostenible, que en el fondo tiene tremendos avances estructurales en materia impositiva. Hasta tal punto que tirios y troyanos de la economía lo respaldaron casi que unánimemente,

Sin embargo, la politiquería empezó a hacer mella sobre el proyecto, incluso, desde mucho antes de que se conociera. Y todo por el costo político que acarrea una verdadera Reforma Tributaria. Entonces se habló del periodo preelectoral, de los temores de hacer una reforma estructural, que siempre va a ser impopular, dándole alas a la izquierda. Es decir, se hizo evidente un temor por la fuerza de una candidatura presidencial, que hasta ahora marca bien en las encuestas, pero que no se sabe si realmente va a terminar en puerto seguro cuando se realicen los comicios el año entrante.

Y este temor político, o más bien politiquero, es el que está haciendo que hoy una reforma bastante pálida del expresidente Uribe se abra paso y se imponga, haciendo naufragar el trabajo técnico que ha venido desarrollando el equipo económico del Gobierno desde hace varios meses en torno a una Reforma Tributaria estructural.

Muchos consideran que esto que está haciendo el Gobierno de Duque, siguiendo el parecer del expresidente Uribe, está llevando al patíbulo para ser decapitado todo el equipo económico del Gobierno, incluida la cabeza de Carrasquilla. Si se llega a mantener este último en el cargo se constituiría en la tercera manoseada de Uribe Vélez y la segunda de Duque Márquez.

“Por favor equipo Ministerio de Hacienda, esto no se arregla quitando unos temas, no insistan en discutir los 170 artículos, faciliten consenso de pocos artículos, simples, claros, no agresivos, por regla transitorios, que ese acuerdo sea la ponencia. Lean los riesgos a la democracia”, escribió el expresidente Uribe a través de su cuenta de Twitter.

A esta propuesta se acaban de sumar partidos políticos como Cambio Radical, el Liberal y el Conservador, que ya manifestaron abiertamente que no acompañan la reforma. De hecho, las dos primeras colectividades ya advirtieron que ni siquiera negociarán con el Gobierno modificar el actual articulado.

EL DILEMA DE LAS CALIFICADORAS

El tema de fondo es que el recaudo estimado del Gobierno por la reforma se vería afectado severamente, pasando de un nivel de $23,4 billones a uno de $12 billones.

Si bien varios centros de pensamiento, como Fedesarrollo, han dicho que la iniciativa debe aumentar los ingresos en al menos $10 billones para que sea bien vista por las calificadoras de riesgo, lo cierto es que este monto sale después de haber descontado el gasto social incluido en la reforma (Ingreso Solidario, devolución del IVA, subsidios a la educación.

De esta forma, con un recaudo bruto del proyecto de sólo $12 billones, la calificación crediticia de Colombia se vería seriamente comprometida, al punto que podría perder el grado de inversión. De hecho, las agencias calificadoras ya respaldaron en su totalidad el articulado presentado por el Gobierno, resaltando especialmente temas como la Regla Fiscal y el aumento permanente ingresos. Standard & Poor’s, incluso, ratificó la nota del país en BBB- la semana pasada.

Hay que tener en cuenta, además, que una de las propuestas del expresidente Uribe tiene que ver con un anticipo de utilidades por parte del Banco de la República por el orden de los $5 billones. Lo que no se sabe es dónde va a salir este monto. Ya el Gobierno echó mano de $3,5 billones de $6,6 billones de las ganancias de 2020. Y, para este año, tanto el Ministerio de Hacienda como el propio Emisor anticipan que el banco central arrojará pérdidas de $122 mil millones.

SORPRESA

Por eso, no es rara la sorpresa que ronda entre los economistas del país (que han apoyado de manera unánime la reforma presentada por el Gobierno) por el ambiente político tan adverso que tiene este proyecto de Ley en el Congreso.

“¿Qué será que todos los economistas apoyan la reforma y nadie más? El presidente Duque tiene el respaldo de casi todos los economistas y la gran mayoría no comulga con el Centro Democrático. ¿Será que ahí hay un mensaje?”, cuestionó el presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, Juan Pablo Córdoba.

“Colombia juega con candela al no discutir seriamente una reforma fiscal que corrige 30 años de desbalance estructural y amplía programas sociales. Generar indignación con argumentos ligeros y fines electorales es peligroso”, aseguró, por su parte, el presidente del Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), Michel Janna.

De hecho, el exministro de Hacienda Rudolf Hommes advirtió que “no tiene sentido estar de acuerdo con el ingreso mínimo garantizado y en contra de la Reforma Tributaria. Si no hay reforma, no va a ser posible ni siquiera el Ingreso Solidario y tampoco habrá plata para financiar otros programas sociales. A la gente más necesitada le conviene”.

Ahora bien, todo parece indicar que en cuestión de días el ministro Carrasquilla abandonará el barco. De hecho, como se sabe, el actual jefe de la cartera de Hacienda ya es candidato oficial para suceder a Luis Carranza en la Presidencia del Banco de Desarrollo de América Latina. En mayo, por demás, se llevará a cabo la elección.

A nivel local ya empiezan a sonar candidatos para reemplazar a Carrasquilla. Por un lado, están los actuales viceministros, Juan Alberto Londoño y Juan Pablo Zárate, quienes son los que le han puesto el pecho a la reforma. Pero, por el otro, suenan nombres como Luis Alberto Rodríguez, actual director de Planeación Nacional, y el excodirector del Emisor Carlos Gustavo Cano, quien no sólo es cercano al expresidente Uribe, sino que tiene una mayor acogida entre los partidos políticos.

Esta es la propuesta completa de Álvaro Uribe:

Impuestos transitorios aproximados por $12 billones sin afectar a personas de ingresos medios ni la recuperación productiva.

Se pide al Banco de la República $5 billones de anticipo de utilidades.

1. Estos recursos se manejarán en cuenta especial con destino a superar el problema social y de empleo de la pandemia.

2. Uso de los recursos:

2.1 Ingreso Solidario para cinco millones de familias.

2.2 Extender subsidio a la nómina para 3,6 millones de trabajadores.

2.3 Subsidiar la seguridad social de nuevos trabajadores jóvenes, mujeres, adultos y personas en condición de discapacidad.

2.4 Devolución del IVA a cuatro millones de familias.

2.5 Universidad pública gratuita para estratos uno, dos y tres.

3. La austeridad del gasto y reforma administrativa con ahorros de $1 billón durante los primeros dos años y permanente de $15 billones.

4. Fuentes de recursos:

4.1. Sobretasa transitoria de tres años del 10% a 12% para las personas naturales que hoy tributan con ingresos anuales de 64 millones o más.

Recaudo estimado: $2 billones.

4.2. Mantener impuesto al patrimonio de 1% a los superiores a 5.000 millones, como se encuentra vigente, por tres años adicionales.

Recaudo estimado: $1 billón.

4.3 Dividendos, se conserva el tributo actual a residentes con una sobretasa adicional por tres años.

Recaudo por estimar.

4.4 Congelar la tarifa de renta a las empresas en 33% por tres años, luego de los cuales, será de 30%. Recaudo estimado: $3 billones.

4.5 Conservar el descuento de industria y comercio a la renta empresarial en 50%, por tres años.

Recaudo estimado: $5 Billones.

4.6. Extender a todo el sector financiero la sobre tasa transitoria de 3% que hoy se cobra a los bancos.

Recaudo por estimar.

4.7. Impuesto solidario del 10% para ingresos mayores de $20 millones mensuales en 2021, que funcione como retención en la fuente.

4.8. Normalización: prórroga de un año lo que se aprobó en 2019.

Recaudo estimado: $0,5 billones.

4.9 . Impuestos verdes.

5. Actualizar la regla fiscal con el fin de lograr la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo.

6. Hacer esfuerzos de enajenación activos de la SAE en los próximos dos años.

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